“La fiesta terminó en Wall Street” Alan Greenspan.


Llevamos ya un buen rato advirtiendo sobre la siguiente caída de los mercados financieros. Y para contestar la pregunta de por qué los índices bursátiles siguen descendiendo, debemos analizar algunos factores.

El martes por la tarde, la FED anunció el cuarto aumento de tipos de interés en el año. Cumpliendo con la expectativa que se tenía para cerrar el año con un aumento, y fortaleciendo la idea de continuar con este proceso de terminar con el dinero barato. Aumentar las tasas nos dice, en teoría, que la economía de cualquier país va en crecimiento, y normalmente un aumento de estas, hace que los índices bursátiles tengan una reacción positiva. Pero no fue así.

Este es el mensaje de Jerome Powell, que tiró las bolsas americanas el miércoles por la tarde:

“La mayoría de mis colegas estimaban que las condiciones económicas del 2019 probablemente requerían 3 aumentos de tasas. Lo hemos reducido un poco y es más probable que la economía crezca de una manera que requiera 2 aumentos de la tasa de interés en el transcurso del siguiente año”.

A pesar de continuar con su política reduccionista, Powell cerró mal su mensaje advirtiendo que la economía americana está desacelerando, lo que causó una caída en los índices americanos que habían empezado la jornada con pequeños impulsos al alza.

Y es que esto es así, desde la crisis de 2008, los bancos centrales del mundo entraron a una política expansionista aplicando la baja de sus tasas de interés, algunos países como Japón, incluso tienen actualmente tasas negativas. La idea de los bancos centrales es que haciendo esto, pedir préstamos a los bancos sea más barato al pagar menos intereses, y que este dinero que se pida se utilice para desarrollar ideas de negocio, y para que las empresas ya existentes inviertan en más infraestructura para aumentar la producción de un país quiere decir que por medio de esta política pretenden inyectar dinero artificial a la economía.

Decimos artificial porque es dinero que viene de deuda, dinero de la nada, que no se ha creado y esta es la forma en que los bancos centrales imprimen dinero fíat.

Estas teorías de intervenir en la economía vienen de la escuela keynesiana, donde se asegura que los bancos centrales tienen la función de intervenir en los ciclos económicos para aumentar la productividad en tiempos de recesión, y contraerla en tiempos de mucho crecimiento para detener golpes inflacionarios.

¿Pero qué pasa cuando estas teorías fallan y los resultados no son lo que se esperan? Lo que está ocurriendo es que las economías globales, y sobre todo la de estados unidos, no se están recuperando al ritmo esperado, y estos aumentos a las tasas de interés se deben más bien a los temores de la FED de una nueva recesión económica y que el banco se quede sin margen de maniobra para reducir las tasas cuando el momento del colapso llegue. Los números no cuadran y esta situación ha llevado a Powell a recibir ataques del presidente Donald Trump, quien asegura que la FED se ha vuelto un problema para el crecimiento económico y es que claro, a Trump lo que le interesa es que, durante su mandato, la economía no se contraiga y que tenga el mayor crecimiento posible. Aquí es donde ambas posturas chocan, tenemos a un Powell que entiende que estamos en tiempos de prever a futuro y a un Trump mucho más arriesgado, pero este riesgo puede resultar más caro no solo para los Estados Unidos, sino para todo el mundo.

2017 ya mandaba signos de debilitamiento en el crecimiento de la maquinaria económica en Estados Unidos, y uno de los factores que ayudó a continuar con el crecimiento durante este año fue, en definitiva, el estímulo económico que se logró con la política fiscal adoptada por Trump a inicios del año.

Por lo pronto tenemos que estar muy atentos al movimiento de los índices, que también han sido afectados por otros factores globales, tales como la guerra comercial entre Estados Unidos y China, una Europa que se encuentra muy heterogénea políticamente hablando, y varios países emergentes con una calificación crediticia débil y que ya se encuentran en recesión. El S&P500 (que es el principal termómetro de la economía de Estados Unidos) ya opera por debajo de los precios de agosto de 2017, lo que nos confirma un ciclo bajista al menos desde el punto de vista técnico.

Incluso el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, mencionó en una reciente entrevista para CNN que “la fiesta terminó en Wall Street” y que “los inversionistas deben estar preparados para lo peor”

Es un hecho es que el fin del ciclo alcista más largo de la historia está llegando a su fin. El próximo colapso financiero está cada vez más cerca, el mercado nos sigue mandando señales y hay quienes piensan que ya es momento de salir corriendo de la renta variable. Hay que estar preparados.

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Gustavo Romero 

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